EL ARTE DE LA PRUDENCIA Baltasar Gracián
1. Hoy en día es más complicado formar a una persona. Es más difícil tratar con un hombre que antiguamente con todo un pueblo.
2. Se necesita carácter e inteligencia, no puede ser uno sin otro es media buena suerte.
3. No descubrirse inmediatamente produce curiosidad. El misterio provoca expectación general. Una decisión que se expone al público, si la crítica es negativa, la mala suerte será el doble. Haz que la gente se pregunte qué estás haciendo y te observe.
4. El valor y el saber van unidos a la grandeza. Uno vale lo que sabe. Un hombre que no tiene conocimientos es un mundo a oscuras. Sin valor no tiene significado la sabiduría.
5. Consigue hacerte indispensable, trata que la gente dependa de ti. Más se saca de la dependencia que de la cortesía (dar las gracias). El sagaz prefiere a los que le necesitan de a los que dan las gracias. Para conservar la dependencia que los demás tienen, hay que entretener la experiencia y no satisfacerla por completo.
6. Cada día uno se va perfeccionando en lo personal y en lo laboral, hasta llegar al punto más alto, a la plenitud de las cualidades. Algunos nunca llegan (siempre les falta algo) y otros tardan en llegar.
7. Evitar las victorias sobre el jefe. Siempre fue odiada la superioridad, y más por los superiores. A los príncipes les gusta ser ayudados, pero no excedidos, y es mejor que el aviso tenga visos de recuerdo de lo que olvidaba en vez de ser luz de lo que no se alcanzó (No hay que ser superior al “jefe”, hay que dejarle y ayudarle pero no ponernos méritos a nosotros mismo, no podemos ser superior al que manda). Evita destacar más que tus superiores.
8. Hay que controlar las propias pasiones. Para ahorrar disgustos y lograr reputación fácilmente, lo mejor es no tener pasiones. Que las pasiones no controlen tu carácter
9. Evitar los defectos de tu nación. No hay nación cuyos habitantes no tengan algún defecto peculiar, el cual sea señalado por otras naciones para criticarla o ridiculizarla. Lo que es menos esperado es más apreciado.
10. La fortuna (se desea) sirve para vivir, actúa contra la envidia y la fama (solo se obtiene por méritos propios) sirve para después, contra el olvido.
11. Relaciónate con aquellos que te puedan enseñar algo. Deja que la amistad sea escuela de conocimientos y que la cultura sea enseñada en la conversación. Que tus amigos sean tus maestros, y mezcla los placeres de la conversación con las ventajas de la instrucción. Se disfruta lo que se oye con la enseñanza.
12. Socorre lo malo y perfecciona lo bueno. Todo hombre parece tosco sin el arte. Es necesario pulirse para alcanzar la perfección.
13. Actúa a veces pensándolo dos veces y a veces de primer impulso. La sagacidad (habilidad para comprender las cosas y percibir con claridad lo que conllevan) lucha con cambios de intención, nunca haciendo lo que amenaza hacer, buscando ocultar su juego, atrae la atención del oponente, deja caer una intención para tranquilizar la atención ajena. Pero la penetrante inteligencia la previene con observaciones cuidadosas, siempre entiende lo opuesto de lo que el oponente quiere que creas, entiende el doble juego. Deja que pase el primer impulso y espera por el segundo o por el tercero. Aparece la advertencia, y descifra la intención.
14. Los malos modales todo lo arruinan, los buenos todo lo remedian. El cómo es importante en los asuntos, el cómo comportarse aunque tengas razón pero si pierdes las maneras, pierdes la razón. Hablar bien y el comportamiento bueno, resuelve cualquier situación difícil.
15. Ten inteligencias auxiliares junto a ti. Es notoriamente inteligente el que estudia sin esfuerzo, el que consigue mucho por medio de muchos y en volverse sabio gracias a ellos. Si no puedes tener sabios a tu servicio, tenlos como amigos. (Si no eres muy inteligente, puedes tener personas a tu alrededor que hagan que tú seas inteligente gracias a ellos).
16. Sabiduría y buenas intenciones, juntas aseguran el éxito. Un buen intelecto unido a una mala intención originan una monstruosidad. El conocimiento debe tener sentido. (Ser sabio y tener malas intenciones no es un buen resultado ya que no se lograría nada bueno. Para tener conocimiento y ser inteligente debe tener sentido y ganarse el éxito con buenas intenciones.
17. Variar el estilo al actuar. Para distraer la atención, no hagas las cosas siempre igual, sobre todo si tiene rivales. Si obras siempre igual, la gente pronto reconocerá tu forma de actuar y se anticiparán para frustrar tus deseos. Es más fácil matar al ave que tiene un vuelo recto que a la que tuerce su trayectoria. El jugador nunca mueve la pieza que el contrario espera o desea. (No tienes que actuar siempre de la misma manera ya que la gente sabrá cómo vas a reaccionar y se anticiparán a tus respuestas. Tienes que despistar para atraer la atención de tus rivales).
18. Cuando se una la aplicación y la habilidad se alcanza la fama. La reputación se compra con trabajo: poco vale lo que poco cuesta. No te conforme con la humilde mediocridad cuando puedes brillar.
19. No causes expectación exagerada cuando inicies algo, porque después es difícil satisfacer las expectativas que tenias (no llegará después a la altura esperada). Imaginarse las perfecciones es fácil pero es difícil conseguirlas. Por la expectación, la gente se desilusiona en vez de impresionarse. Es mejor que la realidad sobrepase la idea. (No te esperes ni imagines que algo vaya a ser perfecto antes de ver la realidad, ya que acabarás con decepción, porque nunca llegará a la altura de lo que te imaginaste.
20. Los hombres de rara eminencia (persona que sobresale en alguna actividad y destaca por sus méritos o sus conocimientos) depende de la época en la que viven. Las cosas tienen su tiempo. Pero la sabiduría es eterna, y si éste no es su tiempo, lo serán otros muchos.
21. El esfuerzo puede ayudar a la buena suerte. Algunos se conforman con confiar a tener buena suerte sin hacer nada, y otros buscan esa buena suerte a través de los esfuerzos, de sus virtudes y valores para obtener beneficios. (la buena suerte no existe, se consigue a través d esfuerzos).
22. A veces es mejor el consejo contenido en un chiste que la más docta enseñanza. Es conveniente tener un almacén de dichos inteligentes y saber emplearlos en el momento correcto. A veces, se enseña más con amabilidad en el trato social, que con seriedad con conocimiento académicos.
23. Todos tenemos algún punto débil, algún defecto. Un defecto por pequeño que sea te devalúa (disminuye el valor), una nube puede eclipsar a todo un sol. (Todos tenemos defectos, y con uno pequeño que tengas puede disminuir tu seguridad en ti mismo, ya que disminuye todas tus demás cualidades).
24. Tienes que controlar tu imaginación. La imaginación puede guiar nuestra vida, hacerla feliz o ponernos una carga. Se puede convertir en el látigo de los tontos o en felicidad para otros. Controla la imaginación prudentemente.
25. Se buen entendedor, aprende a leer entre líneas. No puede ser entendido el que no sea buen entendedor. Las verdades que más nos importan están dichas a medias. Capta la verdad detrás de las palabras y acciones. Cuando escuches algo favorable no lo creas al 100%, si escuchas algo desfavorable analízalo.
26. Encuentra el punto débil de cada uno. Conocer los impulsos de cada uno es como tener la llave de la voluntad. Toda la gente idoliza algo, la habilidad consiste en conocer estos ídolos y así poder manipularlos.
27. La perfección no consiste en la cantidad, sino en la calidad. Lo mejor siempre es poco, ya que la abundancia le quita valor. Si quieres se excelente en todo, lo será en nada.
28. No seas común ni vulgar en nada. El exceso de aplausos populares nunca satisface al sabio.
29. Tener entereza (cualidad de la persona que afronta un problema o dificultad con serenidad y fortaleza). Hay que estar siempre de parte de la razón.
30. No tengas nada que ver con ocupaciones de mala reputación. Hay modas caprichosas y las personas prudentes se alejan de ellas. Una persona precavida no hace público su afán de sabiduría.
31. Escoge a los afortunados y rechaza a los desdichados. Nunca se debe abrir la puerta al menor mal, ya que irá seguido de muchos otros mayores. Lo mejor es acercarse a los sabios y prudentes, pues dan con la buena suerte.
32. Hay que tener fama de complaciente (satisfacer los deseos de los demás, complacer). Es una buena cualidad para que los que gobiernan se ganen a todos. Son amigos lo que hacen amistosos favores.
33. Reconoce cuando retirarte, saber apartarse. Una buena retirada es un ataque elegante. Es una gran lección de la vida saber cuándo decir no. Peor es ocuparse de lo inútil que no hacer nada. Nunca debe estar tan obligados con otros que dejes de estarlo contigo mismo. No te metas en los asuntos de los otros e intenta que los otros no se metan en los tuyos.
34. Conoce tu mejor cualidad. Cultiva tu cualidad más relevante. Puedes ser excelente en algo si conoces tus mejores cualidades. Reconoce en qué sobresales y enfócate en ello.
35. Examina con atención las cosas. Hay cosas que se deberían observar con todo cuidado. El sabio y prudente todo lo medita y examina, sobre todo lo más difícil. No tenemos que hacer mucho caso a algo que importa poco, ni poco caso a algo que importa mucho.
36. Espera a usar tu suerte en el momento apropiado. Si ves que tu suerte es favorable, avanza hacia delante audazmente, si es desfavorable, retírate para que no te haga doblemente desdichado.
37. Los sarcasmos e insinuaciones. Los hay maliciosos y otros favorables. Pero cuanto más hábil sea la forma en que son lanzados, más grande debe ser la precaución con la que deben ser anticipados y recibidos. Hay que recibirlos con cautela y esperarlos con prudencia.
38. Saber retirarse cuando se está ganando. Una buena retirada es un ataque elegante. Hay que poner a salvo los éxitos cuando hay bastantes. Un éxito continuado es siempre sospechoso; es más segura la suerte alterna, y si tiene algo de agridulce o de peligro, se disfruta más que si todo fuese fácil.
39. Todas las cosas llegan a la plenitud (su madurez), es su punto máximo y a partir de ahí ya no se pueden mejorar y hay una decadencia. Lo importante es gozar y disfrutar de cada cosa en su plenitud. Se debe conocer cuál es ese punto de madurez para poder disfrutarlo.
40. Hay que tener don de gentes. Es mejor conseguir el afecto que la admiración de la gente. Es fácil obtener el afecto con una buena reputación. Primero hechos y luego palabras.
41. Nunca exageres. Las exageraciones dan indicios de falta de conocimiento y gusto. La alabanza despierta curiosidad. Si lo dicho no corresponde con las expectativas (generalmente sucede), aparece la decepción. La exageración es prima de la mentira.
42. La natural capacidad de mando. Las personas que tienen la capacidad de mandar es fuente de superioridad. Cogen el corazón y la mente de los demás como prueba de respeto. Consiguen más con un amago (un intento) que otros con una prodigalidad (abundancia).
43. La persona sabia no es conocida por estar de acuerdo con las opiniones de los demás (la verdad es para los pocos, el errar es común). El prudente evita ser contradicho, tanto como evitar contradecir a los demás. El sentir es libre y no se puede obligar.
44. La simpatía es una cualidad ventajosa. La simpatía atrae la buena voluntad y llega a ser afecto: consigue sin palabras y consigue sin méritos. Hay simpatía activa y pasiva, cuánto más elevadas tienen más éxito.
45. No se deben mostrar ni dar a entender las segundad intenciones. Las mañas deben ser ocultad, y más cuando las segundas intenciones son odiosas. La reflexión sobre el comportamiento es una gran ventaja para actuar. La mayor perfección de las acciones depende de la seguridad con que se realizan.
46. Nos formamos antipatías hacia personas incluso antes de conocerlas. Hay veces que esto nos pasa con nuestros superiores (creamos antipatías hacia ellos). Al repudiar a los que son mejores que nosotros, nos degrada (nos hace inferiores). Debes dominar tus antipatías.
47. Las personas inteligentes llegan a una decisión tras mucho pensar, ya que es más fácil evitar el peligro que salir bien de él. Huye de las situaciones peligrosas y difíciles. Cada peligro trae otro mayor. El inteligente debe meditar bien antes de echarse una obligación, se necesita más valor para negarse a aceptar la obligación que en cumplirla.
48. El interior de la persona siempre tiene que valer el doble que el exterior. Hay sujetos que sólo son fachada, personas que solo tienen físico pero nada dentro de ellas, ni sabiduría ni inteligencia. Estos engañan fácilmente a otros que también lo son, pero el sabio los mira por dentro y los halla vacios.
49. Una persona observadora y prudente, comprende a las personas y juzga su más íntima naturaleza. Una persona así descubre, advierte, alcanza y comprende.
50. Nunca te pierdas el respeto a ti mismo. Sé tú mismo en todo momento y deja que el juicio que tienes sobre ti mismo sea muy estricto. Deja de hacer cosas indecentes por cuidar el respeto de ti mismo que por lo que piensen u opinen los demás.
51. Hay que sabe elegir. La mayoría depende de esto. Ni ser inteligente ni el estudio es suficiente. Saber escoger bien es uno de los grandes dones.
52. Nunca pierdas la compostura. Cualquier exceso en las pasiones perjudica a la prudencia. Tenemos que ser tan dueños de nosotros mismos que en ninguna situación por muy difícil que sea, causen daño a nuestra reputación, así seremos admirados como superiores.
53. No hay que hacer las cosas con prisa. La diligencia hace con rapidez lo que la inteligencia ha pensado con calma. Mucho consiguió quien no dejó nada para mañana. Vísteme despacio que tengo prisa.
54. Conoce como mostrar tu fuerza y valentía. Si se cede en los primero se cede en lo segundo. La valentía y el valor del ánimo supera al del cuerpo. Hay que evitar ser cobarde.
55. Hay que saber esperar y ser paciente, nunca apresurarse. Una espera sabia sazona los objetivos y madura los medios (esperar hace que las cosas se hagan bien). La buena suerte o la Fortuna se le entrega a quien sabe esperar correctamente.
56. Ten buenas improvisaciones. Con buenas improvisaciones no hay miedo al peligro. Algunos piensan muchos para después equivocarse, y otro aciertan sin haberlo pensado antes.
57. Lo que se hace deprisa, deprisa se deshace. Pero lo que tiene que durar una eternidad debe tardar otra en hacerse. Mucho vale lo que mucho cuesta.
58. Uno no se debe mostrar igualmente inteligente con todos. No des más de lo que te pidan o necesites. Siempre debe haber novedad con qué destacar, sino no al día siguiente no causará admiración. Quien cada día se descubre un poco más siempre habrá expectación. (No lo des todo al principio, dalo poco a poco).
59. Debes siempre salir con buen pie. Hay que poner más cuidado con un final feliz que por un comienzo bueno. Es frecuente que los comienzos sean favorable pero sean trágicos los finales. (Es más importante irse con buen pie que entrar con aplausos).
60. Algunas personas ya nacen prudentes. Con la edad y la experiencia la razón madura y alcanzamos un juicio muy equilibrado (buen juicio).
61. La eminencia (persona que sobresale en alguna actividad y destaca por sus méritos o sus conocimientos) en una alta posición te hace excepcional. Distinguirse en un puesto pequeño te hace ser grande en lo pequeño.
62. Rodéate y cuenta con buenos colaboradores. Se pone a prueba tu inteligencia a través de las deficiencias de tus colaboradores. Todas las buenas cosas se reflejan en el actor principal, igual que la culpa. No es que aquél tuviera buenos o malos colaboradores, sino que fue él quien era bueno o malo (es el responsable tanto para bien como para mal, ya que él ha elegido a sus colaboradores).
63. Se el primero. Los primero se llevan la fama, y los segundo están acusados de imitadores. El sabio trata de ser el primero siempre.
64. Evita preocuparte y ahórrate disgustos. No des ni recibas malas noticias a no ser que te ayuden a un fin. No es bueno estar siempre con preocupaciones y problemas y no disfrutar de la vida. No debes pecar contra tu propia voluntad por complacer al que te aconseja. Más vale que otra persona se disguste ahora que no tú después.
65. Cultiva el buen gusto. Pocas cosas son de primera importancia. El buen gusto puede ser impartido con la relación personal. No te acostumbres a estar insatisfecho con todo.
66. Para conseguir algo, hay que hacer un uso adecuado de los medios. La gente no pone atención a las medidas empleadas, solo les importan el resultado, la victoria o el fracaso.
67. Muchas cosas dependen de la satisfacción de otras personas, ajena. Hay muchos trabajos que ganan la estimación de todos, y otros trabajos más importantes que resultan invisibles. Una persona inteligente querrá una ocupación que le distinga para que quede inmortalizado por todos, no hacer lo que todo el mundo hace.
68. Ayuda con prudencia cuando puedas, y pide ayuda cuando lo necesites. Como ya tienes el no, ves en busca del sí. Muchas veces no conseguimos las cosas porque no las intentamos.
69. Conocerse es empezar a corregirse. Sabio es el que no se deja influenciar por las impresiones de los demás. No le des rienda suelta a tus impulsos porque se puede corromper la voluntad y el entendimiento.
70. Hay que saber negar y saber decir que no. No se debe conceder todo ni decir a todo que sí. Es importante rechazar y decir que no, pero lo importante es como lo haces. Un “no” adornado a veces más satisfactorio que un “sí” seco. Nunca des un no rotundo, deja siempre algo de esperanza.
71. El hombre prudente siempre es el mismo, y sus cambios deben estar justificados por causas. En cuanto a las conductas los cambios no son buenos. Hay gente que es diferente todos los días. Procura siempre ser el mismo y si cambias en algún momento, que sea por algún motivo.
72. Debes ser decidido, no es buena la falta de decisión. Hay gente que necesita la motivación de otras personas en todo momento (personas indecisas). Y hay otras personas que tienes las cosas muy claras y son aptos para las acciones elevadas. Ser claro y ser decidido en cada momento, con la buena suerte, asegura el éxito.
73. Las personas prudentes saben cómo salir de una situación difícil, incluso con una sonrisa. Si quieres rechazar algo, cambia de tema. A veces es mejor actuar como si no entendiera nada, vivir en la ignorancia (a propósito) para salir aireado de las dificultades.
74. No te ganarás la buena voluntad de la gente si siempre te muestras enfadado y malhumorado. Este tipo de gente para subir a un puesto agradaron a todos, y una vez en él, buscan irritar para desquitar enfadados a todos. Su mejor castigo, no dejarle que se relacione con los demás y dejarlos estar.
75. Más que imitar, intenta superar a quien consideres como modelo. La fama de otro, despierta la ambición de uno mismo. Siempre queremos ser más que los demás, llegar más lejos que nuestros modelos a seguir, la envidia nos motiva para conseguirlo.
76. No estés siempre de broma. La prudencia se conoce con la seriedad. Al que siempre esta de broma nunca se le toma en serio. Las bromas y las burlas tienen su momento, pero no se puede estar continuamente bromeando.
77. Aprende a adaptarte a las personas. Observa el carácter de las personas y adáptate o ajústate a cada uno. Gánate la buena voluntad de los demás.
78. Ves con cuidado y con pies de plomo. La persona prudente, con la observación y la cautela, van abriendo camino para pasar sin peligro. Tienes que ir con cuidado en las situaciones en las que hay mucho fondo (en las que parece que hay peligro).
79. Un poco de gracia, con moderación, es una cualidad. Un espíritu jovial es bueno, respetando la prudencia. Hay cosas que se deben tomar en broma. Únete a la diversión pero preserva tu dignidad.
80. Se precavido cuando obtengas información. La verdad nunca es pura, siempre está teñida por la pasión por la que ha pasado. La información recíbela con precaución, e intenta descubrir la intención del intermediario. La reflexión saca a la luz la falsedad y la exageración. (No te creas todo al 100% de lo que te digan, la gente suele exagerar o mentir, descubre las intenciones de quien te lo cuenta).
81. Renueva tu brillantez, tu fama. La costumbre disminuye la admiración y la novedad. Tienes que renovar el valor, el ingenio, el éxito, todo. (No hagas siempre lo mismo, renueva y no caigas en el aburrimiento ni en la costumbre.
82. No apures el mal ni el bien. No se debe llevar algo a los extremos, se volverá en contra de ti. Si ordeñas a una va demasiado, en lugar de obtener leche sacas sangre.
83. Permítete un pecado perdonable. Un descuido suele ser a veces la mejor recomendación de las buenas cualidades. La censura hiere.
84. Utiliza a tus enemigos. Una persona sabia obtiene más de utilizar a sus enemigos, que el tonto de utilizar a a sus amigos. A muchos sus enemigos les fabricaron su grandeza. Aprovéchate de éstos que obtendrán grandes cosas.
85. No sirvas de comodín. Lo que es muy usado es objeto de abuso. Es malo no ser útil para nadie, pero también lo es ser útil para todo. Entre más luz da una antorcha, más rápido se consume. Muestra menos y serás recompensado más. Hay que guardar el equilibro en el lucimiento.
86. Intenta prevenir los rumores. La muchedumbre tiene mucha malicia y es capaz de difundir rumores (por envidia) que estropean tu propia reputación. Es muy fácil alcanzar mala fama, lo malo es muy creíble y cuesta mucho borrarlo. Siempre pesan más las cosas malas que las buenas. El hombre prudente debe evitar estos rumores, tiene que prevenir antes que curar.
87. Las personas nacemos animales, y tenemos que cultivarnos a través de la cultura. Pero el conocimiento sin elegancia es ofensivo, grosero. Debe ser refinado y elegante tu inteligencia, tu voluntad y la conversación.
88. No es necesario saberlo todo de todas las cosas. Fingir pasar por alto las cosas es una gran parte del trabajo del prudente. Todos nos comportamos según sea nuestro corazón y su entendimiento.
89. Tienes que conocerte a ti mismo. No se puede ser dueño de sí mismo si no se conoce uno mismo. El espejo del espíritu es la prudente reflexión sobre uno mismo.
90. El secreto de una larga vida, es vivir bien. Las dos cosas de acabar con la vida era la estupidez y la inmoralidad. Quien vive una vida rápida, llega a su fin el doble de rápido. Una buena vida no solo es larga, sino plena.
91. Actuar sólo si no hay dudas sobre la prudencia. Si se adopta una decisión con dudad, después te darás cuenta que seguir es una estupidez y que te has equivocado. Son peligrosas las acciones en las que duda la prudencia. Es más seguro no realizarlo cuando se duda.
92. Buen sentido trascendental, en todo. Es mejor un grano de buen sentido que montañas de inteligencia.
93. Hombre universal, versatilidad. Un hombre que tiene muchas cualidades buenas, es como si fuera muchos hombres. Hay que saber disfrutar de todo lo bueno.
94. Mantén el alcance de tus habilidades en secreto. El sabio permite que sus conocimientos sean conocidos pero no comprendidos. Que nadie averigüe el límite de tu capacidad. Nunca des lugar a que nadie te alcance del todo.
95. Tienes que saber mantener la expectación, alimentarla siempre. No se tiene que echar todo el resto en la primera jugada. Hay que saber moderar tus fuerzas para evitar que la expectativa desaparezca.
96. Hay que tener un extraordinario buen sentido. La falta del buen sentido se nota. Sin él, no está completa la prudencia ni la razón. Todo tiene que hacerse con buen sentido.
97. Hay que conseguir y conservar la reputación. Cuesta mucho conseguirla, pero una vez conseguida se conserva con facilidad.
98. Oculta la voluntad, escribe tus intenciones en clave. El saber más práctico consiste en disimular. El que juega a juego descubierto tiene riego de perder. Es mejor que tus gustos no sean conocidos, ni dejes que los demás los utilicen ni para bien ni para mal.
99. Realidad y apariencia, las cosas pasan por lo que parecen, no por lo que son. Pocas personas se interesan en observar el interior, la mayoría se contentan con las apariencias. No es suficiente tener razón si tus acciones se ven falsas o con mala intención.
100. Se una persona desengañada, que conoce los errores y los engaños de la vida. Ser sabio y justo.
101. Según las opiniones de cada persona, o todo es bueno o todo es malo. Los gustos son variados. No te desanimes si algo no le gusta a alguien, porque habrá otros que lo aprecien. (Cada persona piensa de forma diferente, a veces podrás compartir tus pensamientos con unas personas y a otras que no les gusten).
102. No te hagas pequeña ante nada. Una gran capacidad se compone de grandes partes. Lo que es indigestión para unos es hambre para otros. El gran hombre debe mostrar que aún le queda capacidad para cosas mayores.
103. Deja que cada uno actúe de acuerdo a su nivel. Que cada uno actúe como un rey, dentro de los límites. No sientes envidia de la grandeza cuando puedes estar y llegar a ese nivel.
104. Hay algunas ocupaciones que necesitan rectitud y son las más fáciles. Otras necesitan astucia y son más difíciles. Es un empleo intolerable aquel que exige una dedicación absoluta, horas fijas y rutinarias. Son mejores lo que están libres de fastidios, unen variedad e importancia. El cambio proporciona placer (la monotonía y rutina no).
105. No cansar y no ser pesado. Es pesado aquel hombre que siempre habla del mismo tema. La brevedad agrada y es útil. El hombre largo en discurso raras veces es sabio. Lo bien dicho en seguida se dice.
106. No alardees de tu posición. Presumir de hombre importante es odioso. Depende del respeto ajeno, por eso uno no puede presumir. Cuanto más presumas y alardees, menos serás.
107. No muestres satisfacción de ti mismo. No debes estar descontento contigo mismo, ni satisfecho contigo mismo. La desconfianza sirve para que salgan bien las cosas o como consuelo cuando salieran mal. Las cosas dependen de muchas circunstancias, y lo que en un momento triunfa, en otro fracasa.
108. El atajo para ser una verdadera persona es saber relacionarse con los demás. Es una gran destreza saber adaptarse y llevarse bien con la gente. Usa esta política al elegir tus amistades.
109. No seas criticón ni acusador. Hay personas que todo lo consideran delito por naturaleza, condenan a todo el mundo. Pero una persona noble sabe encontrar una excusa para los errores, diciendo que la intención fue buena o que fue un error por descuido.
110. Es de sabios dejar a las cosas antes de que las cosas te dejen a ti. Tienes que saber retirarte en cualquier oportunidad de infortunio. No esperes a ser despreciado. Los buenos entrenadores jubila con tiempo al caballo de carreras antes de que sea objeto de burla. Una joven debe romper su espeja cuando aún sea bella, para que luego no se lleve una desilusión.
111. Tienes que tener amigos. Todo amigo es bueno y sabio para el amigo. Un amigo verdadero es un segundo yo. Uno valdrá tanto como quieran los demás. Para que todos te deseen el bien tienes que ganarte sus corazones. Busca a alguien que te desee el bien cada día. Cada día se debe ganar uno, si no es íntimo que sea afectuoso.
112. Gánate la buena voluntad, a través del afecto se alcanza la reputación. Lo más difícil es ganarse la buena voluntad, lo fácil es conservarla. Búscala y cuando la encuentres utilízala.
113. Prepárate en la buena suerte para la mala suerte. Es un buen recurso hacer provisión en el verano para el invierno, así luego se necesita poco esfuerzo (anticiparse y contar con lo que viene después). Hay que tener reserva de amigos y agradecidos, pues algún día se valorará lo que ahora no parece importante.
114. No compitas. La competencia y la rivalidad te puede perjudicar. Son pocos los que tienen juego limpio. Muchos vivieron como superiores cuando no tenían rivales. La competencia se inicia con la exposición de defectos.
115. Acostúmbrate a las malas condiciones que nos rodean y a las caras feas. Es una destreza irse acostumbrando a las cosas desagradables, como a la fealdad, para que no resulten una sorprendente novedad en una ocasión terrible. La primera vez puede dar impresión, pero poco a poco pierde impresión.
116. Trata siempre con gente de principios. Más vale pelear con gente de bien, que triunfar sobre gente de mal. Entre ruines nunca hay verdadera amistad. Con gente de principios puedes confiar en ellos y ellos en ti. No tengas nada que ver con gente sin honor.
117. Nunca hables de ti mismo, es inadecuado. Si lo haces tendrás que alabarte o criticarte, y eso queda mal.
118. La cortesía es la parte principal de la educación. Siendo cortés ganas la aceptación de todos, y siendo descortés ganas desprecio. La cortesía cuesta poco y vale mucho. El que honra es honrado.
119. Evitar ser odiado. Si el odio se apodera de alguien, es como la reputación, difícil de borrar. Tienes que respetar para poder ser respetado.
120. Según los tiempos, cambian el pensamiento y el gusto. El gusto, mientras dura, es el que hay que seguir. Hay que adaptarse a lo actual, a lo que hay en nuestro tiempo. Tienes que preferir lo que te concedió la suerte a lo que te ha negado. Valora lo que tienes. Tienes que ser práctico en la vida.
121. Muchas personas hacen de un grano de arena una montaña. Los problemas no pueden tomarse demasiado en serio cuando pueden ser evitadas. Los problemas se pueden arreglan cuando apenas van apareciendo, no los dejes crecer porque será más difícil resolverlos.
122. Con el señorío al hablar y actuar, uno se hace sitio en todas partes y gana respeto de antemano. Influye en todo: en hablar, en caminar, en mirar, etc.
123. Cuantas más cualidades, menos afectación. Lo natural fue siempre más grato que lo artificial. Las personas carecen de lo que presumen (dime de lo que presumes y te diré quién eres). Cuanto mejor se hace una cosa, más se debe disimular el esfuerzo.
124. Haz que la gente te busque, llega a ser deseado. La forma más fácil de que la gente te busque es ser excelente en tu oficio y en tus talentos, además de tener buena bondad.
125. No hables de las faltas de la gente. Ocuparse de la mala fama de otros es señal de tener maltrecha la propia misma (envidia). Algunos querrían disimular las manchas propias con las de los otros, eso es consuelo de tontos.
126. Todas las personas cometen errores, pero hay una diferencia: los sabios saben disimular los ya hechos, y los tontos mencionan hasta los que harán. Hay que saber encubrir los errores.
127. Ten gracia y carisma (cualidad que tiene una persona para atraer a los demás por su presencia, su palabra o su personalidad) en todo. El carisma se muestra hasta en el pensamiento. La mayoría de las veces es un don de la naturaleza. Es un atajo hacia el logro.
128. La grandeza del ánimo, tener principios y sentimientos elevados, harán de ti una buena persona. Hable bien del enemigo y actúa mejor con él. Brilla aún más cuando se presente una venganza, pues mostrarás una generosidad inesperada.
129. Nunca te quejes, pues la queja sirve para atraer el odio. Al quejarnos y buscar ayuda o consejos, obtenemos indiferencia y desprecio. Es mejor alabar los favores de una persona para que ella haga lo mismo. El inteligente nunca publicará sus fallas o defectos, pero sí la estimación de los demás.
130. Valer, y saberlo mostrar, es valer dos veces. Lo que no es visto es como si no existiera. Las cosas son juzgadas por su apariencia y muchas cosas son diferentes de lo que parecen.
131. Para ser un galán, el primer objetivo es hablar bien del enemigo y actuar mejor. La venganza la aprovecha con ventaja al convertirla, cuando más vencido esté el enemigo, en una generosidad inesperada. Nunca alarde de los triunfos, sino que cuando consigue las cosas merecidamente lo disimula con naturalidad.
132. Hay que pensar las cosas dos veces antes de tomar una decisión, sobre todo cuando hay dudas. Si reflexionas y piensas más las cosas, aparecerán nuevas razones para corroborar y confirmar la decisión.
133. Hay veces que es mejor seguir la opinión de los demás y seguir la corriente. Antes loco con todos, que cuerdo a solas. A veces la sabiduría mayor es no saber o fingir no saber.
134. En la vida no hay que depender de un solo factor, ni limitarse a un solo recurso por excepcional que sea. Todo se debe duplicar (todo lo bueno), ya que las cosas son cambiantes. No te conformes con una sola cosa ni te centres en algo único, duplícalo.
135. No contradigas, ya que la contradicción hace parecer tonto, necio. Es estúpido y cruel aquel que mete en la misma jaula a la bestia salvaje y a la mansa.
136. Hay personas que se van por las ramas, dan cientos de vueltas alrededor de un tema, cansándose y cansándose, y nunca llegan al grano, a lo sustancial del asunto. Así actúan las cabezas confusas que no se saben aclarar.
137. Aquel es lo es todo para sí mismo, lleva todo lo que necesita dentro de él. Una de las felicidades más sublimes es depender únicamente de ti mismo, al ser la persona más superior en cuanto a inteligencia y gusto.
138. Muchas veces los males empeoran con los remedios, deja las cosas estar. A veces el arte consiste en no rectar remedios. A veces para superar los torbellinos es mejor esperar la calma y no empeorarlo más, ya que caen por su propio peso.
139. Hay que reconocer los días desafortunados. Cada cosa tiene su momento, y no siempre está en su punto. Todo, para salir bien, tiene que estar en su momento. Dos intentos son suficientes para saber si un día es desafortunado o no. Si es el momento, debes aprovechar la ocasión y no dejar escapar ninguna oportunidad.
140. Hay que encontrar lo bueno de cada cosa. No hay cosa que no tenga algo bueno. Entre mil perfecciones, siempre encontrar un defecto. Entre mil defectos, siempre encontrarás una perfección. Saca siempre lo bueno y positivo de cada cosa.
141. De poco sirve agradarse uno mismo si no se contenta a los demás. Es habitual que el desprecio de los demás castigue la satisfacción de uno mismo. No te escuches a ti mismo.
142. No seguir nunca el peor partido, porque el competidor se adelantó y escogió el mejor. Nunca se vengará bien con el mal. El prudente siempre está de parte de la razón, no de la pasión, y se anticipa o mejora después. Mientras que el necio lo empeora y hace lo opuesto. Ríndete o mejora antes de que sea tarde y acabes peor.
143. No te conviertas en lo extravagante para huir de la vulgaridad, pues la extravagancia al principio se admira por la picante novedad, pero después queda maltrecha (deteriorada).
144. Empieza con otros para terminar contigo, la conveniencia ajena para salirte con la tuya. Las pretensiones (Apariencia de lujo, grandeza, importancia u otra cosa que no se tiene en realidad) sirven de cebo para atrapar la voluntad de los demás.
145. No descubras el dedo malo, pues recibirás todos los golpes. No muestres tus debilidades, ya que la malicia siempre hiere donde más duele. La mala intención intenta hacerte saltar. El prudente no debe descubrir su debilidad.
146. Mira por dentro. Normalmente las cosas son muy distintas de lo que parecen.
147. No seas inaccesible, pues nadie es tan perfecto para que no necesite alguna vez un consejo. Un amigo debe tener lugar para poder avisarte y corregirte incluso.
148. Posee el arte de conversar. La conversación requiere mucha atención. Se necesita mucho cuidado para mantener una conversación en la que hay ocasión de mostrar tu inteligencia. Hay que ajustarse al carácter e inteligencia de los que intervienen en la conversación.
149. Tienes que saber desviar a otros los males, que reciban los ataques por ti (como un escudo). Es recomendable tener a alguien que reciba los golpes cuando las cosas no salgan bien. No todo puede salir bien ni se puede contentar a todos.
150. Tienes que aprender a ponerle precio a las cosas. Donde hay gente va la mayoría, porque ve ir a los otros. Hay que mostrar las cosas en su verdadero valor. Reserva algo sólo para entendidos, porque todos creen serlo, la exclusión despertará el deseo. Todo el mundo acude a lo excepcional por ser más apetecible.
151. La mayor fortuna se hace con horas de previsión. El razonamiento no debe retrasarse hasta la ocasión crítica, sino que debe anticiparse. Toda la vida consiste en pensar acertar el rumbo. Un buen recurso para vivir adelantado es la prevención.
152. No tengas un compañero que brille más que tú. Él siempre cantara la primera voz, y tú la segunda. Si llegas a conseguir algo serán las sobras que él deja. No te juntos con una persona que te eclipse, sino con una que te haga brillar más.
153. Ten cuidado al entrar a un lugar donde el espacio a llenar sea demasiado grande, si lo haces debe superar a tu antecesor. Es difícil llenar un gran vació, ya que siempre lo pasado parece mejor. Ni siquiera bastaría la igualdad, ya que el antecesor fue el primero. Debes tener más cualidades adicionales para destronar al antecesor.
154. No creas ni quieras fácilmente. La madurez de la mente se muestra cuando es lento en creer. El que cree fácilmente cae pronto en la desilusión. Duda siempre de la buena voluntad de los otros. También es un tipo de imprudencia querer con facilidad (conocer a una persona antes de quererla). La mentira es dicha con palabra y con hechos.
155. El arte de dominar tus pasiones. Al apasionarse, el primer paso es darse cuenta de que uno se apasiona. Hay que establecer un límite y no ir más allá, saber detenerse a tiempo. Hay que ser prudente en los ataques de cólera que puedan llevarte a la locura. Para saber guiar una pasión, es necesario ir siempre con la rienda en la mano, es decir, controlarla.
156. Hay que elegir a los amigos. Cada uno es definido por los amigos que tiene, pues nunca un sabio congenió con los ignorantes. Hay pocos amigos de la persona y muchos de la suerte (interés). Es mejor que haya elección de amigos y no suerte.
157. No te engañes en cuanto al carácter de las personas. Más vale ser engañado en el precio que en la mercancía. Conocer a la gente es diferente de conocer a las cosas. Es importante entender los caracteres y sentimientos de las personas. La gente debe ser estudiada muy en profundidad.
158. Haz uso de tus amigos. Unos son buenos para estar lejos y otros para estar cerca, pues la distancia puede hacer aceptables algunos defectos que en presencia, eran intolerables. Hay que obtener placer y utilidad de los amigos. Saber conservarlos es más importante que hacer amigos. La amistad multiplica los bienes y reparte los males.
159. Soporta a los necios/estúpidos. El sabio es impaciente con los estúpidos. La regla más importante para vivir es soportar. A veces soportamos más de quién más dependemos, lo que lugar a una lección de autocontrol. De la paciencia nace la paz, que es la felicidad de la tierra.
160. Habla con prudencia. Siempre hay tiempo de soltar las palabras, pero no para retirarlas. Habla con prudencia, y así no te arrepentirás luego de algo que hayas dicho.
161. Conoce tus dulces defectos. Ni el hombre más perfecto se libra de tener defectos. Tienes que amar tus defectos, y añadirlos a tus demás perfecciones. Ofenden a los extraños cuando le parece bien al dueño de los defectos.
162. Vence la envidia. La mayor venganza es atormentar al envidioso, y cada éxito lo aumenta más. Para el competidor es un infierno la victoria del otro. Mientras uno vive con honor, el otro vive con dolor sin fin.
163. No rechaces al afortunado por compasión del desgraciado. La mala suerte de unos suele ser buena para otros. Se ha visto que quien en la prosperidad fue aborrecido por todos, en la adversidad fue compadecido por todos. El que antes volaba alto y feliz, se encuentra ahora miserable al lado de los desgraciados por rodearse de ellos.
164. Lanza pajas al aire para probar el viento. Observa cómo van a ser recibidas las cosas, sobre todo aquellas que sean dudosas. Así te aseguras que todo salga bien o te retires a tiempo. Esta es la gran regla de la previsión en el preguntar, en desear y en gobernar.
165. Ten juego limpio. El prudente no juega con juego sucio. Vencer con ruindad no es victoria. La generosidad siempre fue superior. El más sincero rastro de traición ensucia tu nombre.
166. Distingue al hombre de palabras del hombre de hechos. No se come con palabras, las palabras se las lleva el viento. Las palabras deben ir acompañadas de hechos y así tener valor.
167. Aprende a confiar en ti mismo, aprende a saber ayudarte. Tienes que saber defenderte, así las preocupaciones te parecerán pequeñas. Algunos se ayudan poco en sus problemas y los duplican al no saberlos soportar. El que se conoce, ayuda a su debilidad con reflexión.
168. No te conviertas en un monstruo de estupidez. Porfiados, caprichosos, ridículos, etc., son monstruos de impertinencia. Cualquier monstruosidad del espíritu es más deforme que la física porque viola una belleza superior.
169. Es más importante no errar ni una vez, que acertar cien veces. La gente no tiene en cuenta las veces que aciertes, sino las que fallas. Muchos no fueron conocidos hasta que delinquieron. Todos los aciertos juntos no bastan para desmentir un solo y mínimo error.
170. Ten reservas en todas las circunstancias. No emplees toda tu capacidad ni todas tus fuerzas cada vez, debes hacer reservas y así se duplicarán las perfecciones. La prudencia solo se pone a trabajar cuando hay seguridad
171. No malgastes tus apoyos, los amigos grandes son para las grandes ocasiones. No debes emplear mucha confianza en cosas pequeñas. Si en lo poco se abusa de lo mucho ¿qué quedaría para después? Es más importante conservar a las personas que tener bienes y propiedades.
172. No compitas contra quien no tiene nada que perder. El contrario está sin ansiedad porque ya todo lo acabó, no tiene más que perder, por ello se arroja a todo despropósito. Un mal aire puede helar el sudor del esfuerzo. Una persona de honor y responsabilidad tiene reputación porque tiene mucho que perder.
173. No seas de cristal en tus relaciones con los demás, y menos con los amigos. Algunos se rompen muy fácilmente y muestran su falta de consistencia. Quienes los tratan deben ir con mucha delicadeza, cuidando siempre su susceptibilidad. Les llevan el aire porque el más mínimo desaire les molesta. La mayoría son muy egoístas y esclavos con sus humores.
174. No tengas prisa en vivir. Saber distribuir las cosas es saberlas disfrutar. A muchas personas les sobra vida y se les acaba la felicidad. Se ven tan adelante en la vida que les gustaría volver atrás. Viven las cosas apresuradamente, y como van con tanta prisa acaban con todo.
175. Se persona de sustancia. La persona de sustancia no encuentran satisfacción en aquellas que no lo son. No todos lo que parecen serlo lo son: algunos son de engaño y otros prometen mucho pero hacen poco. Acaban mal porque no tienen una base sólida. Las cosas sin fundamento no duran mucho.
176. Ten conocimiento o escucha a aquellos que lo tienen. Sin inteligencia, sea tuya o la de los otros, la vida es imposible. Muchos no saben que no saben y otros creen que saben cuando no saben nada. Pedir consejo no disminuye ni tu grandeza ni tu capacidad, sino que prueba que eres prudente.
177. No tengas demasiada familiaridad con los demás. (Donde hay confianza da asco). El que es demasiado confianzudo pierde cualquier superioridad y pierde el respeto. En la excesiva confianza das a conocer tus defectos que la prudencia mantenía ocultos.
178. Cree y confía en tu corazón. Nunca le debes contradecir, pues siempre predice lo más importante.
179. La reserva es el sello de la capacidad, de la inteligencia. Donde hay una base sólida los secretos se pueden esconder profundamente. Controlarse a uno mismo es un verdadero triunfo. Las cosas que hay que hacer no las digas, y las cosas que hay que decir no las hagas.
180. No te guíes nunca por lo que el enemigo debería hacer. El necio no hará nunca lo que el sabio piensa. Debes pensar las cosas desde las dos perspectivas, y analizarlo y prepararlo. Cuando tengas que decidir atiende más lo posible que lo probable.
181. Sin mentir, no digas todas las verdades. Tan necesario es saberla decir como saberla callar. Una mentira destruirá toda tu reputación. No todas las verdades hay que ser dichas, por nuestro propio bien o por el de los demás.
182. Hay que modelar la idea que se tiene de los demás para no elevarlos tanto que se les tema. Que la imaginación nunca venza al corazón. Algunas personas parecen importantes hasta que se les trata. La imaginación siempre aumenta y pinta las cosas más importantes de lo que son.
183. No seas testarudo. Cuando hay evidencias, ceder es lo honesto. Seguir apoyando algo ilógico no es defender la verdad, sino la grosería. Hay personas que son difíciles de convencer, aunque no lleven razón. Sin embargo, hay casos excepcionales en los que no hay que dejarse perder.
184. No seas muy ceremonioso (cumple todo, sabelotodo). El puntilloso es molesto. Es bueno mirar por el respeto, pero es mejor no ser tenido por un experto en cumplimiento. El que se preocupa por tonterías no demuestra ser grande.
185. Es muy posible equivocarse una vez. No siempre está uno de buena suerte. Si la primera vez sale mal, es mejor que la segunda lo arregle. Siempre debe haber la posibilidad de mejorar y la oportunidad de ir a más. Por eso no arriesgues toda tu reputación de una sola vez.
186. Reconoce tus defectos. Aunque la mona se vista de seda mona se queda. A veces se adorna con oro, pero su yerro no se puede disimular.
187. Haz cosas agradables tú mismo y las cosas desagradables hazlas a través de otros. A los grandes les produce más placer hacer el bien que recibirlo. Pocas veces se desagrada a otro sin desagradarse a uno mismo, por compasión o remordimiento. Concédete de dar premios a la gente, y haz que otros den los castigos. Elige a alguien para que se dirijan el descontento: como el perro que muerde el látigo en vez de al que lo maneja.
188. Elogia a las personas. Eso hace que muestres que has aprendido lo que es ser excelente. Nunca hables mal de aquel que no esté presente.
189. Utiliza los deseos de los demás. Entre más grandes sean sus deseos, más grande será la oportunidad. Muchos hacen escaleras cuyos peldaños son los deseos de los demás, para alcanzar sus objetivos.
190. Encuentra consuelo en todo. No hay angustia sin consuelo. No hay problema sin compensación. “La suerte de la fea la guapa la desea”. Parece que la suerte tiene envidia a los grandes, por lo que intenta compensar e iguala dándole una vida larga a los inútiles y una vida corta a los importantes.
191. No te fíes del exceso de cortesía. Hay algunos que pueden encantar a los tontos por la gracia de sus palabras. Las personas que prometen todo no prometen nada (no lo cumplen).
192. Para vivir, hay que dejar vivir. Hay que oír, ver y callar. Un día sin discusión es una noche de sueño. Lo tiene todo quien no se preocupa de lo que no le importa. No tienes que tomártelo todo en serio.
193. Contra el entendido, un buen entendedor. Debes estar alerta contra las astucias de los otros, observa sus intenciones para que no acabes haciendo lo que ellos quieran.
194. Ten una idea exacta de ti mismo y de tus posibilidades. Hay que ser prudente, se puede desear lo mejor, pero siempre se debe esperar lo peor, para aceptar lo que venga. Así se ajustará la imaginación a la realidad. Antes de que aparezca la experiencia, solemos poner las expectativas muy altas, por lo que hay que ser realista.
195. Saber apreciar. No hay quien no supere al que destaca. Es útil saber disfrutar de cada uno. El sabio aprecia a todos porque sabe ver lo bueno de cada uno y sabe lo que cuesta hacer bien las cosas.
196. Conoce tu buena suerte. Todo el mundo la tiene, y si no la tiene es que no la conoce. Hace falta ayudar a la suerte con tu esfuerzo. La suerte juega como y cuando quiere. Hay personas mejor aceptadas en una ciudad que en otras, en trabajos tiene más éxito en uno que en otro con los mismo mérito, etc. Cada uno debe conocer su buena suerte, igual que su capacidad. Hay que saber seguir y ayudar a tu buena suerte, y no cambiarla.
197. No te relaciones nunca con necios o estúpidos. Para un trato superficial son peligrosos, y para las confidencias son dañinos. Quien no tiene reputación no puede mejorar la ajena. Los necios son útiles a los sabios como aviso y escarmiento.
198. Hay gente que tiene que cambiar de lugar para ser valorados. Se aprecia todo lo extranjero, o porque ha venido de lejos o porque llega ya hecho y perfecto. Hay personas que son despreciadas y después alcanzaron valor. Hay que saber trasplantarse.
199. Para ganarse el aprecio de los demás, los méritos son el verdadero camino. Si el mérito y la aplicación van acompañadas, el camino será más corto.
200. Ten algo que desear siempre, no te satisfagas completamente. Hasta para la inteligencia siempre habrá algo que aprender, algo en que se debe la curiosidad. Los excesos de felicidad son fatales. Cuando ya no hay deseo, hay temor.
201. Tontos son todos lo que lo parecen y la mitad de los que no. El mayor necio es el que no se considera necio pero juzga a todos los demás pensando que ellos sí lo son y el no. Para ser sabio no es suficiente parecerlo ni creer serlo. Aunque el mundo está lleno de estúpidos, no hay ni uno que se considere así.
202. Las palabras y los hechos hacen a la persona perfecta. Las palabras son la sombra de los hechos. Hablar es fácil y hacer es difícil. Los buenos hechos son la esencia de la vida, las palabras es el adorno.
203. Las eminencias (destacar) son raras, porque precisan la mayor perfección. Sin hechos la voz es sólo un poco de aire.
204. No hay que confiarse, ya que basta dar algo por hecho para que no se haga. En los caminos más difíciles no hay que pensar, sino actuar. La visión del peligro provoca la parálisis.
205. Aprende a utilizar el desprecio. Las cosas cuando se buscan, normalmente no se encuentran, y luego, inesperadamente, se consiguen. El desprecio es la más hábil venganza. Pero no hay venganza como el olvido. Para acabar los murmullos hay que ignorar, refutarla te perjudica. Frente a la envidia, satisfacción.
206. Recuerda que hay gente vulgar en todos los lados. La gente vulgar dice tonterías y critica con impertinencia. Pero no hay que preocuparse por lo que dice, y mucho menos por lo que piensa. Es bueno conocer a esta gente para librarnos de su trato y evitarlos. La gente vulgar se compone de necios.
207. Ten autocontrol en las situaciones imprevistas. Unos minutos pueden avergonzar durante toda la vida. La mejor respuesta de los impulsos es el autocontrol. Se necesita mucha reflexión para que no se desbloquee la pasión.
208. La enfermedad del necio es pensar de más. Unos son necios porque nada les preocupa y otros porque sufren por todo. No padezcas esta enfermedad.
209. Líbrate de las necedades comunes, están muy extendidas. Un ejemplo de ello es que todos reniegan de su suerte y envidian la de los demás. Los hombres de hoy alaban las cosas del pasado, parece mejor todo lo del pasado. Reírse de todo es tan necio como disgustarse por todo.
210. Aprende a saber usar la verdad. La verdad es peligrosa, pero el hombre de bien no puede dejar de decirla. La verdad hay que endulzarla para que no sea tan amarga. Hay que dorar la verdad con arte.
211. En el cielo todo es alegría y en el infierno todos son disgustos, por lo que en el mundo hay las dos cosas. Se alterna la buena y la mala suerte: ni todo felicidad ni todo adversidad.
212. Guárdate siempre los últimos recursos de tu arte. No se debe agotar nunca la fuente de enseñanza ni la de los dones. Así se conserva la reputación y la dependencia de los demás sobre ti. Aumenta siempre la admiración ajena y progresa en la propia perfección.
213. Saber llevar la contraria es el único medio para hacer saltar los sentimientos íntimos de los demás. Es para provocar y para sonsacar, no para porfiar. El prudente destruye con su reserva la resistencia del otro y averigua los sentimientos de un corazón que sería imposible de otra manera. Una moderada oposición dar lugar a una cumplida enseñanza.
214. Es muy frecuente que para remediar un error se cometan cuatro. Una equivocación se paga con más equivocaciones. Hasta el más prudente puede tener un descuido (accidental), pero no más.
215. Pon atención a quién viene con segunda intención. El hombre astuto vence porque convence. Para ganar disimula su verdadera intención. Por ello tiene que estar atentos a sus desveladas intenciones. Concede con cautela. A veces será conveniente dar a entender que se ha entendido el juego.
216. Se claro. Algunos piensan bien pero se explican mal, otros dicen mucho más de lo que sienten. Lo importante es una gran claridad al adoptar decisiones y pensar. A los confusos no se les entiende.
217. No ames ni odies eternamente. Los amigos de hoy serán los enemigos del mañana, por ello hay que estar prevenido. A la amistad no hay que darles todo ni confiarles todo, y a los enemigos hay que tenerles la puerta abierta a la reconciliación.
218. No actúes por terquedad, sino por prudente reflexión. Las personas tercas todo lo convierten en enfrentamientos, no saben actuar pacíficamente. Se dan atracones de enfado y todos colaboran en su disgusto. El mejor modo de tratar a estos monstruos es huir a las tierras vírgenes.
219. Que no te consideren hipócrita, no seas tenido por astuto. Mejor prudente que astuto. Mejor ser respetado como sabio que temido por astuto. El hombre que sabe lo que hay que hacer trae confianza y honor. Ser considerado hipócrita es una desilusión y falsedad.
220. Si no puedes ponerte la piel de león, ponte la de zorro. Adáptate a cada circunstancia. El que se sale con la suya, por un camino u otro, nunca pierde su reputación.
221. No encuentres ocasiones para dejarte en vergüenza a ti o a los demás. Algunas personas son obstáculos para la dignidad, propia o ajena. Llevan la contraria a todos, tienen el juicio al revés, todo lo critican. Es una gran prueba de la prudencia y la paciencia de los demás.
222. El detenimiento es una señal de prudencia. El problema es que quienes debían ser más prudentes es quien menos se cohíbe. El sabio evita los enfados y los aprietos: muestra hasta qué punto se domina. Hay que tener límites en cuanto al autocontrol, no puedes soltar de todo por la boca porque luego no se puede borrar.
223. No seas excéntrico, no singularices demasiado. Es más un defecto que una diferencia excelente. Singularizarse destruye tu reputación.
224. Aprende a saber cómo tomarte las cosas. Muchas cosas penosas habrían sido de alegría si se hubiera valorado lo más conveniente. Todo tiene sus pros y sus contras. Una misma cosa es muy diferente según la luz con que se mire: mira la luz de la felicidad. Saca lo positivo de lo negativo.
225. Conoce tu principal defecto. El primer paso es descubrirlo, conociéndolo será vencido. Para ser dueño de uno mismo hay que estar sobre sí.
226. Gánate la voluntad de la gente. En general, cada uno actúa no como quien es, sino según se ve obligado en cada momento y circunstancia. De lo que tenemos, la mayor y mejor parte depende de las relaciones con otros. Ganarse la voluntad ajena es muy valioso.
227. No te dejes llevar por la primera impresión. Siempre debe hacerse un segundo examen. Debe existir la posibilidad de una segunda y tercera información, y no guiarte solo por la primera.
228. No seas murmurador. Lo malo nunca debe alegrar, ni siquiera comentarse. El que murmura es aborrecido. El que habla mal siempre oye peor.
229. Planea tu vida sabiamente. Elige con previsión y no como te vengas las cosas. Nacemos para entender y entendernos. Hay que ver y guardar todo lo bueno del mundo. Filosofar es la última felicidad de la vida.
230. Abre los ojos a tiempo. No todos los que ven tienen los ojos abiertos. Darse cuenta de las cosas demasiado tarde da más preocupación que ayuda. Los que están alrededor de los que no ven, juegan con ellos como ciegos, mientras los demás ríen.
231. No enseñes nunca las cosas a medio hacer. El recuerdo de haber visto el objeto inacabado impide disfrutarlo una vez terminado. Contemplar cómo se cocina el alimento más exquisito, antes que apetito produce asco.
232. Se un poco negociante. Es fácil engañar a un sabio, ya que el estudio de lo más sublime no les deja lugar para lo más sencillo. Por eso, la gente superficial o les admira o les considera ignorantes. La persona sabia debe ser un poco negociante, para no ser engañado ni objeto de risa.
233. No falles al gusto de los demás. No causes un disgusto en vez de un placer (ya que a veces es más costoso el disgusto). Si no se conoce el temperamento de los demás, difícilmente se le podrá satisfacer. Por eso, algunos deseando decir un elogio, dijeron un insulto.
234. No confíes a otra persona la reputación, sin tener la suya como garantía. En cosas que afectan al honor siempre hay que ir a partes iguales, para que la reputación propia obligue a cuidar la del otro. Uno no debe nunca confiarse a otro.